domingo, octubre 04, 2009

Un Domingo en la Librery


Esto de estudiar en Chicago, pareciera ser más demandante de lo pensado. Es domingo, y en vez de estar aprovechando que el sol volvió a salir, estoy encerrada en una enorme biblioteca, al igual que lo estuve ayer en la mañana y el viernes en la noche. Y eso que recién es mi primera semana de clases....
Más impresionante que eso, pues igual soy media ñoña, es que no estoy sola... hasta me costó encontrar un puesto. Parece que el mejor panorama de fomingo es estar encerrado en la biblioteca. Estoy tan impresionada con esta situación que no puedo concentrarme en seguir miles de palabras que hay en mi libro, y me distraigo con una mechas desoredenadas que se asoman por sobre una pila de libros, justo al frente mío... Sólo se ven uno pelos desordenado y que cada cierto tiempo, una mano tira un poco los pelos y se escucha una especie de suspiro. Trato de mirar a otro lado, y quedo imnotizada con lo concentrado del tipo a mi derecha, quien frente a su pc pareciera estar escribiendo un ensayo y mueve sus los labios como modulando cada palabra que escribe. Miro a la izquierda, y me encuentro con uno sonriente, que no separa ni la mirada de la pantalla ni las manos del teclado, pero si, sonríe y mueve la cabeza, al parecer al son la de música que sale de sus audífonos del tipo orejera...
Trato de perder mi mirada en el fondo de la sala, pero me sorprendo al reconocer, a uno que me también estaba el viernes, que se para cada cierto rato a estirar sus brazos, camina 1 minutos y regresa a su puesto. Impactada de ya estar reconociendo gente en este lugar, me doy vuelta y.... qué onda? el de atrás esta jugando buscaminas!! acaso no tiene nada mejor que hacer? al menos podría jugar afuera...
Regreso mi cabeza a mi libro lleno de letras.... ahhh, parece que no me queda más que resignarme, olvidarme de las copas de más y tratar de ser uno más de los que parecen concentradísimos en sus libros, ensayos, cuadernos...

viernes, octubre 02, 2009

Trabajo Adelantado


Desde que entré a la universidad que nos están bombardeando con el tema de los trabajos. Igual es bueno que te orienten rápidamente al trabajo, sirve para visualizar un poco el futuro y poder focalizar el aprendizaje más concretamente. También me gusta que no sea sólo implícito que uno está estudiando para poder trabajar después, es explícito. Y eso no me había tocado sentirlo tan evidente ni en ninguna de mis universidades. Como que muchas veces uno estudia porque es lo que toca... uno sale del colegio y bueno, lo obvio es entrar a la universidad, sin que haya una orientación del tipo "quiero entrar a la universidad porque quiero trabajar en..." Terminado el pregrado muchos optan por un magíster de continuidad, pues "en 2 semestres o menos puedo salir con otro cartón, por qué no?" Luego ya incerto en el mundo laboral, uno entra a un diplomado porque quiere profundizar en un tema, pero relamente nunca he escuchado, salvo un MBA, que orienten directamente su estudio a un trabajo (ya sea encontrar un mejor trabajo, estar mejor preparado para un trabajo). Ni que los profesores te estén recordando que estás yendo a clases para el trabajo.

Acá en cambio, el trabajo es lo que te orienta, motiva y mueve. Tanto así que se adelantan exageradamente. Ahorita mis compañeros ya están buscando práctica o trabajos para junio del otro año. Y no es que estén haciendo el loco, pues las empresas ya están entrevistando y reclutando a la gente que quieren que trabajen para ellos. Estamos en octubre y ya se ven en junio. Para ellos es absolutamente normal, en cambio todos los que somos no gringos, estamos medios estresados con esta situación. Por mi parte, no recuerdo la última vez que logré proyectarme establemente de un año a otro. No hubiera podido decir con seguridad que me quedaría 1 año más en un trabajo, en 1 departamento, o incluso en un país.... y ahora mucho menos, pues ni si quiera logro definir qué ramos quiero tomar el otro trimestre, ni si quiero estudiar un segundo año este magíster u otra cosa, quedarme trabajando acá o volver. Entonces tratar de ser un gringo más y tener listo mi cv y cover letter y tener mi estrategia para encontrar trabajo, es un desafío quizás tan grande como aprobar bien todos los cursos.

viernes, septiembre 25, 2009

Al otro lado del rio


Cada vez se hacía más real la idea de que pronto partiría. Dejé la portada y a los maestros de la torre titanium y me trasladé con un par de pilchas al otro lado del río. Me fui a compartir piso con 3 chiquillas que aún no conocía, a un departamento precioso, lleno de plantas, colores y vida. No me costó nada acostumbrarme a convivir con gente, a subir escaleras, a volver a una cama pequeña. Lo que si me costó, fue acostumbrarme al frío de un baño sin calefacción y una pieza que más bien parecía refrigerador. Pero sumando y restando, muy encima, me encantó vivir al otro lado del río. Es como si el río fuese la frontera de Santiago y cada mañana cuando cruzaba el río entraba a la gran ciudad y cuando volvía a cruzarlo, dejaba atrás el ruido y el estrés de la ciudad y llegaba a un hogar sin sonido de televisión ni teléfono, sino más bien conversaciones y risas al rededor de la cocina. De haber imaginado lo mucho que me iba a gustar, habriá optado por una opción así muchísimo antes y de yapa me habría ahorrado hartas lucrecias...
Sólo alcancé a estar 2 meses ahí, pues me llegó la ansiada carta de Chicago avisando que no sólo había sido aceptada, sino que tendría que partir 1 mes y medio antes de la esperado... Uf.

lunes, septiembre 07, 2009

Cajas, Cajitas, Maletas



Si es difícil hacer una maleta para partir de viaje, más difícil es vaciar los cajones de un departamento. Qué dejar, qué guardar por un par de años? La diferencia entre recuerdos, cachureos y basura no siempre es tan clara…
Pasaron dos días entre que decidí arrendar mi departamento y que ya tenía el compromiso de desocuparlo en 2 semanas. 2 semanas para decidir qué se iría provisoriamente conmigo, qué quedaría guardado en cajas y qué cosas estaban destinadas a cambiar de dueño. En 2 semanas me desprendí de miles de cosas, boté cajas llenas de recuerdos que ya ni recordaba qué era lo que tendrían que recordarme; vacié cajones enteros de papeles y cachivaches; regalé ollas, ropa,.. qué guardar, qué botar, qué regalar? No es, ni fue una tarea fácil. Mis recuerdos, adornos, libros, ropa se redujeron a un total de 3 cúbicos, entre cajas, cajitas y maletas… y ahora reposan en una bodega a unos cuantos metros bajo tierra, bajo 2 llaves, esperando…, esperando que en un par de años más regrese por ellas y puedan recordarme por qué fueron ellas las sobrevivientes.

martes, febrero 24, 2009

Viajar

Me encanta viajar! Pero no sólo el hecho de conocer lugares nuevos, o volver a otros conocidos, me gusta eso de moverme de un lugar a otro. Me encanta por ejemplo subirme a mi bicicleta y avanzar y llegar a otro lugar. Por lo mismo, las bicicletas estáticas son para mi como un castigo, nada más fome que pedalear sin avanzar, le quita al escencia a las bicicletas. De la misma manera que me gusta sentir como avanzo con mi bicicleta, disfruto viajando en bus o en tren. Me encanta sentarme en la ventana e ir mirando como cambia el paisaje, en silencio o con música en los oídos. Me relajo, apoyo mi cabeza en la ventana y de pronto dejo de ver, ya los árboles se ven más lejanos y aparecen imágenes del pasado cercano y lejano, conversaciones, me imagino el futuro y vuelvo a concentrarme en los árboles que van quedando atrás. Mi rápida vida de Santiago no se sube al tren conmigo y sólo se siente la calma y se tiene el tiempo para pensar y soñar despierta. Como con tanto relajo y con el movimiento y sonido somnífero del tren o bus, suelo quedarme dormida, me gustan los viajes largos, en los que puedo dormir y soñar por la ventana. En general la gente no lo entiende, y ve los viajes largos como una gran tortura, pero a mi me gustan. Disfruté las 50 horas en bus de Brasil a Chile y las miles que nos tocaron viajar en tren en la India.....
Una cosa es viajar en tren, o en bus y otra muy distinta, en avión... nada más fome que viajar en avión. Hay personas que le encanta, el sólo hecho de llegar al aeropuerto los pone felices... personalmente lo encuentro una lata. No me gusta el ruido de los aviones, las ventanas pequeñas, los asientos chicos, el que el paisaje no cambie y que de noche no se vean las estrellas. Es un poco como estar en una sala de espera, esperando que pasen las chiquillas con la comida o que el avión aterrice.
Por eso (también), disfruté las como 15 horas de viaje en tren y bus desde Clermont Ferrant hasta Florencia. Partimos temprano, sin mucho desayuno y habiendo dormido nuevamente poquísimas horas, en un tren lleno de gente y de niños que no se podían sus maletas. Pese al sueño y a mis ganas de concentrarme en el paisaje, conversé practicamente todo el camino y feliz... Luego nos cambiamos a un bus bkn, bastante vacío y con ventanales gigantes, donde sin dejar de hablar puede ver como en el lado francés, la lluvia torrencial fue convirtiéndose en nieve y nevaba y nevaba como locos. Tapando árboles, caminos, todo. Muy lindo. Pasado el tunel que separa Francia e Italia, nos encontramos con un sol primaveral, un cielo azul y nieve.... lindo viaje. Fue un excelente viaje, memorable, en el que con suerte no quise cerrar los ojos más que para pestañear, pues no quería perderme lo que estaba sucediendo.
Al final del viaje, Ori Ori nos esperaba en la estación y ya habíamos llegado a Florencia.

viernes, febrero 20, 2009

Clermont Ferrand


No es mucho lo que puedo decir del Festival International du Court Métrage à Clermont-Ferrand. De Clermont Ferrand sólo conocí la estación de trenes, donde pasé 2 frías horas, caminado cerca de una pared caliente esperando que pasaran por mi, un departamento y el local donde hicieron la fiesta de clausura. Llegué de noche y me fui temprano cuando aún estaba oscuro, por lo que todo lo que sé, lo se por rumores y por las postales que me entretuve viendo durante mis primeros 5 minutos de espera.
Según dicen, la ciudad era bien bonita, un poco fome quizás, pero durante esa primera semana de febrero se llena de todo tipo de gente para ver los mejores cortos seleccionados de los más variados países. Dan cortometrajes durante todo el día, uno después de lo otro en salas gigantes y repletas de personas. De Chile, sólo clasficó 1 corto - Vestido- que se fue ganando la simpatía del público y miles de aplausos.
Yo llegué justo la última noche a la gran fiesta de clausura que prometía ser como la de años anteriores: excelente música, con abundante comida y copete para todos gratis, obvio... lamentablemente la crisis económica golpeó hasta a los festivales de cortos y este año el presupuesto sólo alcanzó para stand de cerveza cara y música... relativamente buena. Había una banda con trompetas que tocaba música tipo kustirika, pero la gente no prendía. Más bien se entretenían haciendo lobby, persiguiendo a productores, directores, financista, no sé bien a quiénes perseguían. La gente, como siempre en esos ambientes era bastante particular. Como la noche anterior había dormido casi nada, mis pies no respondían y menos lograba moverlos al son de la música, asi qué mejor me dediqué a enfocar mi vista en la pista de baile tratando de no cerrar lo ojos. Entre las luces detecté a la mujer pequeña que trataba de no ser aplastada mientras caminaba; las señoritas leopardo: madre e hija de 50 y 70 años respectivamente que luego supe que habían estado vestidas durante todo el festival de leopardo (la misma ropa toda la semana); elvis que danzaba pelo en pecho con camisa abierta y peinado de elvis; el lobbo y su hijo: padre e hijo de 28 y 60 años carreteando y joteando juntos y bailarines excéntricos para el mundo...
Eso fue Clermont Ferrand, ahora espero con ansias los días para ir al festival de Rumanía.

jueves, febrero 19, 2009

3 días en paris

Desperté media mareada pocos minutos después de haber cerrado los ojos. El horrible sonido de mi celular amenzaba con despertar a los que dormían a mi lado... rápidamente me levanté, hice mi saco, me vestí, dejé una nota y me despedí de mi amiga que a lo lejos me debe haber sentido... cerré la puerta y ya estaba en la frías calles de Paris. Compré una baguette que terminaría de comerme en Clermont, y partí al metro. Aún media dormida, recordando episodios de la noche anterior, bailando en silencio para escuchar la música de youtube, cantando, brindando, guitarreando... éramos hartos chilenos medios obligados a mantenernos juntos hasta que volvieras a abrirse el metro en la mañana.... como nuestros padres tuvieron que carretear de toque a toque, nosotros ahora estábamos de metro a metro. Probablemente los vecinos no estaban muy contentos con nuestros movimientos, pero bueno, en la mañana anterior tampoco lo estábamos nostros con el niño de vacaciones que corría por todo el depto de arriba tirando cosas al suelo.
Casi en el metro recordé que le debía plata a mi amiga pobre, y corrí de vuelta, pensé en tocar el timbre pero era medio obvio que nadie lo escucharía en casa... dejé los billetitos y otra nota debajo de la puerta, esperando los encontrara a penas despertara. y así dejé Paris...
bajo un poco de lluvia, la suficiente para despertarme, pero no para mojarme, caminando con mi pelo rojo por calles aún oscuras y con poca gente y olor al exquisito café. Me fui habiéndolo pasado de lujo con mis amigos durante toda mi estadía, habiendo caminado feliz nuevamente por las calles de Paris, habiendo comido el soñado crepes con nutella, habiendo pasado horas contemplando las estatuas de Rodin y otras tantas mirando la torre eiffel, habiendo dormido siestas en las sillas metálicas que están en la laguna del gran parque, habiendo tomado expreso en un clásico café mirando a la gente caminar, habiendo visto esconderse el sol en el sacre core... y habiendo conversado con mi amiga como si no hubieses pasado todo esos meses...