
Poco después descubrí que esta serie no sólo le gustaba a todas mis amigas, sino que provocaba en ellas más que fanatismo. Si hubiese existido facebook en ese entonces todas habrían sido parte del grupo “I love sex & the city”. No pasó ni una semana y ya tenía en mis manos los dvds de todas las temporadas. Coincidió justo con un período en que mi vida social fue desplazada por las altas demanas del estudio y trabajos extras, por lo que esta serie era una excelente alternativa para distraer un poco mi mente... Fueron semanas muy estresantes en que dormí poquísimo, y no precisamente por tener insomnio, o por trasnochar para cumplir con los plazos de entregas... sino porque no podía aguantar dormirme sin ver un capítulo más. Me devoré la serie y me encantó completa, sus personajes, sus historias, la música, todo. Me reí muchísimo, me emocioné, me enojé y hasta solté un par de lagrimones y fui muy feliz al saber que muy pronto las vería en la pantalla grande.
Y llegó el gran día... partí junto a mi amiga visionaria al gran estreno... y estuvo increíble. La sala llena, llena de mujeres y gays, puros fanáticos unidos por más de dos horas como grandes amigos que comentaban la película, suspiraban en las mismas partes, reconocían y se emocionaba con los detalles clásicos de la serie, lloraban juntos y se reían simultáneamente a carcajadas. Me encantó volver a ver a ese cuarteto de amigas, me volví a reír, emocionar, enojar y lloriquear... y cuando prendieron las luces, aún con lágrimas en los ojos, no pude evitar sonreir al darme cuenta que poco tengo que envidiarles a estas chiquillas…. Si se trata de aventuras amorosas, las mías, no sé si dan para película, pero de seguro inspirarían toda una nueva temporada. Y si hablamos de amigos… no sólo soy parte de un aquelarre dispuesto a cruzar todo santiago por un simple abrazo…, mis grupos de amigos incondicionales se mantienen firmes al pie del cañón, pese a la fuerte emigración. Por ejemplo, mi grupo de la universidad no duda en reunirse en momentos importantes, hasta para celebrar cumpleaños de ausentes; Con las “chiquillitas around the world” nos juntamos a conversar los más diversos temas, desde rollos existenciales, pasando por actualidad, desahogos, chistes, pelambres, de todo… una excelente comunicación entre la distancia; Con mis amigotes, todas las mañanas laborales comentamos nuestras vidas, ya sea de madrugadas frente a un café o virtualmente desde la oficina; Con mi grupo de estudio, desayunar, almorzar o compartir unas copas junto a sueños comunes, siempre es un gusto; Con mis inquietos compañeros de travesías seguimos en las mismas y ahora en busca de un lugar que nos permita continuar nuestras aventuras…, y otros tantos individuos, que no alcanzan para ser grupo, pero si excelentes amigos…
En verdad, sólo puedo envidiar a Carrie por correr con esos hermosos zapatos de taco alto, sin mostrar la más leve mueca de dolor…










